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The Third Ear

The Third Ear

En 2016 empecé un psicoanálisis para comprender, desde una perspectiva lacaniana, cómo nos escuchamos a nosotros mismos y cómo escuchamos al Otro. Los lacanianos proponen un modo de escucha alternativo, dirigido a la capa más profunda del inconsciente. Esta escucha invita a quien está en terapia a conocer su propio inconsciente en su singularidad. En la escucha, devenimos. Compartimos la experiencia de ser escucha. El analista, en tanto que oyente, no es un amo.

En la última sesión le propuse a mi psicoanalista que nos quedáramos un rato callados: en silencio en la consulta, juntos, escuchando. Grabé ese momento y también el anterior, en la sala de espera. Escuchar es esperar, quedar suspendido el mayor tiempo posible en la virtualidad de la relación analítica. El tercer oído puede oír voces del interior del yo que de otro modo resultan inaudibles, ahogadas por el ruido de nuestros procesos de pensamiento conscientes. Dos grabaciones en bruto, sin modificar ni masterizar: solo momentos de espera y de escucha en una sesión de psicoanálisis lacaniano, editados en mini-CD de color rojo.

Contexto

«Ex nihilo nihil fit» – Parménides de Elea

La esencia de la comprensión psicoanalítica es el tercer oído: la capacidad inconsciente de descifrar los indicios psicológicos que inspiran las conjeturas psicoanalíticas. El indicio está ligado a un material psicodinámico desagradable que ha sido reprimido y relegado así a lo que Reik llama «una zona de silencio» del inconsciente dinámico. Según Reik, el tercer oído descifra esos indicios mediante un proceso indirecto de comprensión, necesario porque no podemos conocernos a nosotros mismos ni conocer a los demás de manera directa.

Lo que oye el terapeuta sensible es el ritmo musical del discurso del paciente. Cuando el terapeuta se desprende de las ideas preconcebidas y sistemáticas, los «matices emocionales» de las asociaciones del paciente «se vuelven clara y nítidamente audibles, como si los amplificara un micrófono», y aflora la personalidad singular del paciente. Es significativo que Theodor Reik tomara la expresión «el tercer oído» de un pasaje de Más allá del bien y del mal, de Nietzsche, que trata de la capacidad de apreciar la musicalidad del lenguaje.

El material silencioso, dinámicamente inconsciente, queda «oculto» en el habla de la paciente, pero «se revela» en sus silencios: «El (paciente) habla o calla, y acompaña su habla o su silencio con gestos “elocuentes”. Vemos el juego de sus rasgos, la variedad de sus movimientos». En esencia, Reik sostiene que el inconsciente cuenta con un sistema propio destinado a intuir el inconsciente del otro descifrando señales interpersonales. A ese sistema es a lo que Reik llama el tercer oído. La subjetividad del terapeuta, por tanto, no es tanto un obstáculo para la escucha como la «raíz» misma de la escucha psicoanalítica. La escucha psicoanalítica es inconsciente. La capacidad de escuchar con el tercer oído «no se puede enseñar»; de lo contrario, escuchar con el tercer oído tendría un interés puramente científico, sin ninguna relevancia práctica.

Exposiciones

Expuesta dentro de Archivo de la confusión, en el Museo Reina Sofía de Madrid.